Antes de encargar: qué queda claro y qué no
Cuando un restaurante o una cafetería nos escribe, la primera conversación no es sobre cantidades ni sobre fechas: es sobre cómo se va a usar la loza. Cuántos cubiertos se sirven por turno, si los platos se apilan en columna, si pasan por lavavajillas industrial, qué tipo de preparaciones predominan. De esas respuestas sale el resto. Lo que sigue son las aclaraciones que solemos dejar por escrito antes de empezar, para que nadie espere algo que el taller no puede dar.
- Piezas únicas, no idénticas. Cada bowl, taza o plato de servicio se tornea o se modela a mano. Dos piezas del mismo encargo comparten pasta, esmalte y cocción, pero no son calcos: hay variaciones naturales de forma, color y textura. Eso es parte del carácter de la mesa, no un defecto que se corrija.
- Cocción a 1240 grados. Trabajamos con gres blanco y rojo, pastas locales y esmaltes libres de plomo. La mayoría de las tandas se cuecen en horno eléctrico; algunas piezas puntuales pasan por horno de leña, según lo que se haya acordado.
- Sin plazos ni mínimos publicados. No manejamos tiempos de entrega ni cantidades mínimas fijas en esta página. Cada encargo se conversa según las necesidades del local y se acuerda directamente con el taller.
- Uso previsto. Las piezas están pensadas para servicio gastronómico diario. Si el local necesita un comportamiento distinto (por ejemplo, superficies bruñidas sin esmalte), conviene decirlo al inicio y no después.
- Reposición futura. Si se prevé reponer loza más adelante, avisalo al momento del encargo. Las pastas y los esmaltes de ceniza pueden variar entre tandas, y una reposición nunca queda idéntica a la anterior.
Si algo de esto no encaja con lo que tu cocina necesita, mejor saberlo ahora. Escribinos y lo revisamos juntos antes de comprometer una tanda.